Estoy en silencio, vivo desde el asombro, el dolor y la esperanza lo que ocurrió y está ocurriendo en nuestro país con el terremoto. La tragedia no tiene explicación para nosotros, aunque exista la respuesta científica que describe en términos físicos las causas.
Me pregunto qué pasa con nuestra naturaleza, con nuestra Madre Tierra, que siendo tan perfecta vive o genera estos cambios o movimientos que terminan en tragedia para los que habitamos y somos parte de ella. No tengo respuesta... Se que nuestros pueblos originarios la tienen, siempre fueron tremendamente ligados a la tierra, la han escuchado tanto más que nosotros, pero aún no conozco bien sus narrativas al respecto.
Me maravillo con tantas personas que lo perdieron todo y empiezan inmediatamente a construir espacios de solidaridad, tantos que ya están decididos a volver a empezar con un ánimo de aceptación que no se si yo sería capaz de tener.
Me pregunto por el costo emocional de toda esta tragedia. Pienso que el miedo es la emoción que predomina, en distinto grado según lo que cada uno vivió. Para muchos puede ser el pánico, la angustia, la paralización frente a una realidad que no controlan y que en cualquier momento puede volver a remecerlo todo. ¿Cuánto tiempo durará el miedo? ¿A cuánta gente poseerá esta emoción?. Sin duda no sólo a los directamente afectados. El miedo nos mueve a prevenir, a tomar cuidado, a arrancar de la amenaza, a buscar apoyo, ayuda de otros. También puede llevarnos a la desconfianza, ese ánimo que nos hace ver al otro como potencial enemigo, como alguien que puede cerrar mis posibilidades.
La tristeza, el desgarro de la perdida, sin duda es una emoción de mucha gente, personas que están sufriendo la muerte de seres queridos. Asímismo puede estar presente en quienes perdieron su casa, su trabajo, lo que lograron construir con su esfuerzo. También puede ser la emoción de los que perdieron el pueblo al que pertenecían, en el que construyeron su historia, en el que tenían sus raíces.
La rabia es una emoción que he visto en los testimonios de muchas personas y que escucho en muchos que son observadores de la tragedia. La rabia va dirigida principalmente a quienes son los principales responsables de la ayuda, las personas e instituciones del gobierno. Se habla de la tardanza, la falta de presencia, la desorganización, la ausencia de sistemas de comunicación. Sin duda la rabia es necesaria, es una forma de salir del miedo y de la tristeza que provoca tanta pérdida, es un ánimo que nos moviliza, nos da la energía necesaria para pasar a la acción. También la rabia puede hacernos perder energía inútilmente, puede llevarnos al resentimiento, impidiéndonos mirar el futuro con libertad y apertura.
La desconfianza es otro estado de ánimo que he podido observar, tanto frente a las posibilidades del futuro como frente a la acción del Estado o de quienes han acudido a ayudar. Aunque me parece que también hay tanta gente en un ánimo de confianza, confianza en sí mismos, en las instituciones, en nuestro país, en la generosidad de los chilenos.
Por otra parte, he visto tanto agradecimiento por haber salvado la vida en circuntancias tan devastadoras. "Lo perdimos todo, pero lo importante es que estamos vivos". Escuchar estos testimonios es algo que me emociona profundamente. Desde el agradecimiento podemos construir algo nuevo, podemos acercarnos a otros, sumar esfuerzos, podemos hacer posible la alegría.
Sin duda hemos visto el ánimo de resolución en las autoridades y en instituciones del país para enfrentar los problemas más urgentes que afectan a las personas y comunidades involucradas. Junto a esto la compasión y amor de tanta gente que ha acudido a acompañar, a facilitar las tareas de ayuda que se necesitan.
Bueno, se podrían distinguir tantas otras emociones y estados de ánimo, el apego y el desapego, la resignación, la esperanza y la desesperanza, por ejemplo, pero éstas que mencioné más arriba me parecen las más visibles.
Quienes trabajamos en Coaching podemos hacer un gran aporte a la gente afectada por este terremoto, sabemos trabajar con situaciones traumáticas, sabemos movilizar las emociones que resultan negativas, ayudar a que no queden instaladas, incrustradas en el cuerpo, podemos facilitar los cambios necesarios para no quedar en el resentimiento, para poder habitar la gratitud, la confianza y las ganas de vivir. Es mi compromiso ser parte de este proyecto.
8 comentarios:
Quizás debiéramos escuchar las palabras de este indio Hopi.
la tierra se descentró o sigue en busca de su centro?. Qué vida hemos llevado hasta ahora, ahora que se cayeron los muros conocemos a nuestro vecino, ahora que tuvimos miedos nos abrazamos, ahora nos podemos re-encontrar con un alma más comunitaria, con vínculos de afecto y cuidado, ahora podemos amar más profundamente desde nuestra desnudez, sin muros, sin techo, desde el barro, desde los escombros. También entera en paz a nuestros muertos, cuidar a nuestros heridos y junto con los niños volver a cantar nuevas canciones,
Gabriel, maravilloso el video del indio Hopi!!! Gracias!
quiero recuperar esa sabiduría, ese conocimiento ancestral que me hace tanto sentido
Pedro, me llega al alma el retrato que nos haces con tu texto poético. Tengo que decir, con vergüenza, que me reconozco en mucho de lo que ahí dices
Parece que tenemos que topar fondo, llegar al límite, desprendernos de tantas cosas, de tantas historias que nos ciegan, para encontrarnos con lo maravilloso del ser humano
Me hace sentido todo lo que dice María Isabel en su columna sobre las emociones. Creo que pasé por todas con el terremoto; menos la rabia porque no tengo personalmente por qué estar enojada con nadie en esta situación. Aunque quizás sí me dio y me da rabia que haya personas tan criticonas y poco comprensivas como la alcaldesa de Concepción, la que a mi juicio perdió totalmente el autocontrol y la prudencia.
Ahora quisiera comentar otra cosa: mis sentimientos respecto a la "asunción" del nuevo gobierno. De repente se me ocurrió que durante 20 años ellos estuvieron fuera del gobierno y que ahora entran si poder desplazar completamente a los que estuvieron en el aparato del Estado estos años, pues los necesitan para enfrentar la emergencia. Y me dio por pensar que eso es bueno porque ahora esos dos mundos se van a mezclar, gracias al terremoto, en buena onda. Y me ha dado por soñar con un país integrado, de hermanos que cooperan entre sí más que rivales. ¿Seré muy ilusa?
Mónica, también me da rabia los que observan desde lejos y critican a los que se han movido para enfrentar esta catástrofe
Tengo el mismo sueño tuyo de un país integrado, aunque todavía me cuesta creerle a Piñera. Aún estoy en la desconfianza, pero abierta a la posibilidad de que este nuevo gobierno sea bueno para todos
ESTO ME SURGIO
La noche más oscura
La noche oscura galopó en su corcel desbocado
Cayeron todas las estrellas en mis pies
Y los hoyos negros se tragaron mis manos
En la oscuridad como vagabundo perdí mis sentidos
El Universo se desvistió de su cordura
Sus ríos celestiales convertidos en víboras
Merodearon con sus fauces mis sueños
Hasta engullirse mi arena negra, mis castillos
Y los sueños que las gaviotas me custodiaron
La ribera de mi cuerpo ha quedado herida
Sangra , sangra lágrimas de sorpresa,
De tierra virgen, de niños asustados,
De bicicletas inundadas,
de tejas transparentes,
Dónde quedaron mis libros?,
Quien revolvió mi alimento?,
Quién sustrajo la hostia de los templos?
Y rodando quebró el último crucifijo
Que marcaba la hora cero del sur?
Ahora mi casa se sostiene en tres manos,
Mis vecinos me saludan y mi perro come en otras ollas
Cayeron los muros invisibles de mi alma,
Ahora vaga mi conciencia entre los pasajes,
Como plasma alimentando a las células,
Nutriendo de glucosa el germen de la vida
Aquí estoy desnudo de ropaje,
Sin maquillaje y pinturas,
Sólo con mis dibujos rupestres,
Con olor a humo, a piedra,
Guarecido del movimiento cósmico,
De los estertores de la vía láctea,
Para que no me sorprenda tan preparado
Que al final no encuentre una palabra
Para nominar a la noche más oscura
Que tapizó mis constelaciones
Y convirtió en cartón
Mi piel de porcelana, de vidrio y plástico.
gracias CoachPoeta por convertir la tragedia en poesía
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