sábado 19 de diciembre de 2009

La ambición: ¿virtud o defecto?

Considero que la ambición es indispensable para vivir y ser feliz en el mundo de hoy.

Crecí con la idea de que la ambición era algo malo. No se donde lo escuché, pero me resuena la frase "es un ambicioso" como un juicio claramente negativo de alguien, algo peyorativo, que sobretodo se notaba en el tono de voz con que se decía. Pienso que esta interpretación negativa viene de la cultura católica, al menos de como a mi me llegó. Soy ignorante respecto a la Biblia, pero seguro que más de alguna mención hay respecto a la ambición, relacionándola sobretodo con la riqueza y el poder.

Googlié la palabra y encontré que Wikipedia define la ambición como "el deseo ardiente de poseer riquezas, fama, poder u honores".  Agrega, "en ocasiones, una persona ambiciosa podría dañarse a si misma o a los demás para conseguir lo que desea"

El texto siguiente que apareció en Internet fue "El problema de la ambición no está en el loable deseo de prosperar, ni en la inquietud sana por aspirar a un mejor nivel de vida, dentro de unos límites razonables, sino en llegar a convertir la propia existencia en lucha, violencia y actividad febril por las riqueza, el encubrimiento personal, las alabanzas, las admiraciones,..."... "La ambición sin freno, la ambición como conducta y estilo de vida, no sólo es uno de los más graves impedimentos de la felicidad humana, sino que puede llegar a empobrecer y destruir el corazón del hombre y sus más nobles sentimientos".

De esta primera mirada de lo que aparece en la red escucho que la ambición es interpretada como algo negativo, incluso peligroso,  algo que puede impedir la felicidad o destruir la nobleza del ser humano.

Me he hecho una interpretación muy diferente de la ambición. La asocio con una búsqueda activa, creativa, de un mejoramiento de una situación o de la resolución de algo que nos aqueja o aqueja a otros o de la búsqueda de nuevos espacios, de nuevas posibilidades, de nuevos mundos. Podríamos decir que la ambición es un estado de ánimo que nos mueve a actuar de una determinada manera, que nos moviliza a alcanzar o crear algo mejor, que nos impide resignarnos con aquello que no nos gusta. La ambición sería el principal antídoto de la depresión.

Considero que necesitamos una buena dosis de ambición para ser felices, para no estancarnos en lo que somos, para no sufrir con las dificultades o frustraciones, para crear, pare hacer posible esa maravillosa caracteristica del ser humano de poder inventar el mundo que vivimos. Ser "ambicioso" es para mi una gran virtud, algo que todos debiéramos cultivar.

5 comentarios:

Gabriel Bunster dijo...

Excelente ! que buena y documentada reflexión acerca de este humor humano, este estado de ánimo (no emoción?), que necesita ser re-posicionado, por la importancia que señalas para la felicidad y los logros en la vida.
Gracias.

Marisabel Cruzat dijo...

gracias Gabriel!
también podemos llamarle "emoción", pero me parece que es algo más perdurable en el tiempo, por eso lo llamo "estado de ánimo". Tú sabes que son sólo distinciones en el lenguaje

Claudia dijo...

Totalmente de acuerdo, pienso que fue difícil sacarnos esa culpa del ambicionar,
Incluyo el plano económico, tanto como el de la sapiencia, el conocer, degustar sabores nuevos, conocer rostros distintos, viajar....
¿qué hay de malo en querer absorber el mundo?

Marisabel Cruzat dijo...

comparto contigo Claudia, gracias por el aporte

elunico dijo...

me parece que no ha leido la biblia y no sabes lo que dice acerca de la ambicion asi que te la dejo de tarea ati y todos los que creen que la cultura catolica segun tu expresa lo que dices