Comparto este texto de un amigo, me hace sentido su planteamiento:
La motivación de las personas es fundamental en el aporte que ellas puedan hacer, a través de la manifestación de su potencial.
En el ámbito del trabajo, considerando un entorno y un clima laboral “normal”, la variable “motivacional” que ha sido históricamente considerada como relevante, es la remuneración.
En el ámbito del trabajo, considerando un entorno y un clima laboral “normal”, la variable “motivacional” que ha sido históricamente considerada como relevante, es la remuneración.
Sin embargo, con ésta se produce el efecto del “reloj nuevo”: al poco tiempo de ser modificada, se produce acostumbramiento y la motivación se debilita. Además, como es cuantificable, tiende a generar comparación, conflicto y frustración.
Últimamente se ha tomado la participación como variable importante para generar motivación y compromiso. Hay numerosos programas de desarrollo organizacional en los cuales la participación de las personas es relevante.
Se reconoce la existencia de una cultura organizacional y por lo tanto la posibilidad que ésta pueda ser modificada, actuando sobre las personas.
Si el estímulo es solo externo a las personas, el cambio de comportamiento estará presente en tanto esté presente el estímulo y de algún modo será resistido, limitando el resultado del programa.
Si por el contrario, la propuesta de cambio logra ser internalizada por las personas y se genera adherencia, su duración no dependerá de los estímulos externos y el programa logrará los resultados esperados. Es en estas circunstancias que los programas de desarrollo organizacional han logrado los mayores éxitos.
Sin embrago, es poco común encontrar programas en que las personas sean consideradas en toda su dimensión, mas bien son vistas como elementos de un conjunto y no como individuos. Por lo tanto, siguen siendo las mismas personas actuando en un contexto diferente. Siguen siendo las mismas personas con la misma percepción de si mismas, con su mismo grado de satisfacción o insatisfacción.
Y es una desafortunada realidad, que el estado mas frecuente en ellas es de algún grado de insatisfacción, que finalmente termina por ser parte de la cultura de las organizaciones.
Esta propuesta contempla considerar como aspecto motivacional relevante, adicionalmente a la participación, la satisfacción de las personas consigo mismas, su propia felicidad, su sentido de realización, para lograr maximizar su aporte, maximizar la manifestación de su potencial.
Por contraposición a la remuneración, la satisfacción personal no adolece del “defecto” reloj nuevo, no es cuantificable, por lo que no genera comparaciones odiosas, el que las personas quieran mas de ella no implica una escalada de costos, no es dañino que se convierta en parte de la cultura organizacional y su efecto se puede manifestar en todas las áreas y puestos de trabajo de la empresa.
Es también notoria la benéfica influencia que las personas satisfechas de si mismas ejercen sobre el resto.
Haciendo el paralelo con una actividad agrícola, sea cual sea la especie que se plante en un terreno, el desarrollo sano y vigoroso de la misma, estará fuertemente influenciado por el adecuado contenido de nutrientes del terreno en la que se plante.
Así, la Satisfacción Personal puede ser considerada como un Nutriente Motivacional que se requiere presente en las personas, para que todo programa empresarial pueda desarrollarse con éxito.


